Chau Facebook
Desde el primer día que entré a Facebook tuve una sensación incómoda. Entré más que nada por curiosidad, una suerte de “no podés hablar de algo que no conocés”, pero al ratito de estar ahí empecé a confirmar varias de mis sospechas.
Lo primero que me jodió muchísimo fue la cantidad de aplicaciones sin sentido que te empiezan a llegar desde el primer momento en que te logueás. “Robertito te ha mandado un Juan Pindonga utilizando la aplicación Queremos tu mail para mandarte spam”.
Qué hacían esas fantásticas aplicaciones? Practicamente nada. La utilidad de esas cosas que te envían la mayoría de las veces es prácticamente nula, pero sin embargo la aplicación tiene que poder acceder a tu información personal para activarse.
Podemos llegar a pensar entonces que la función de esas aplicaciones es hacerse con tus datos personales, pero la cosa no queda ahí. Esas aplicaciones están específicamente diseñadas para que, además de darle nuestra información personal, también le brinde al emisor información extra sobre nuestras preferencias personales.
Y todo lo que hay y lo que pasa en Facebook tiene esa pinta. Están haciendo una enorme base de datos con lo que sos vos para tratar de venderte algo. Nada parece estar desprovisto de ese propósito.
Facebook te pone un rótulo y busca agruparte en segmentos de consumo. No sos vos que elige un grupo, Facebook arma una estructura para ubicarte.
Obviamente, gracias a la ingeniería social aplicada a este sitio, la gente empieza a reproducir eso por su cuenta, creyendo que crea un ámbito común para compartir cosas con sus pares, pero en realidad está haciendo lo que Facebook espera de él. Situarse en un grupo para que después se le pueda vender algo.
Y es una lástima, porque la premisa inicial de Facebook (armarse una red de amigos, conectarse con gente que hace mucho que no ves, mantenerse al tanto de lo que hace cada uno de tus amigos) es super interesante, pero se diluye ante tanto circo para catalogarte.
Pero como en todo, la culpa la tiene el sitio y sus usuarios. Sus usuarios no parecen preocuparse por esto y se dedican a hacer todo lo que se espera de ellos.
Los creadores de Facebook eligieron una estrategia infalible: La gente quiere tener amigos, quiere que le digan cosas lindas y ser popular. Y ante esa seductora perspectiva la gente empieza a actuar de una forma que no usaría en la realidad: se vuelve excesivamente exhibicionista, acepta “amigos” que nunca vio en su vida, no mezquina en enviar y recibir aplicaciones.
Forma “redes” a las que ni siquiera pertenece, o crea redes a las que podría pertenecer para pertenecer a algo.
Todo esto es muy humano y hasta cierto punto comprensible, pero la realidad es que está haciendo funcionar una máquina económica que vive de nuestra información, y no va a dudar en entregarla al mejor postor.
Otra cosa que me molesta mucho es eso de “hacerse fan”. Algo más que muestra cómo Facebook trata de eliminar los rasgos personales haciendo que la gente forme necesariamente grupos de pertenencia.
Hay infinidad de cosas que me gustan, muchísimas cosas que me encantan, pero no por eso puedo decir que soy “fan”.
Algunos podrán disentir acá, pero para mi forzar ese tipo de autodenominaciones en las personas tienen una intención de control.
Más de uno que lea esto va a pensar “qué paranóico este pibe”. Y puede ser, tal vez me voy de mambo con estas cosas. Pero si me dan a elegir creo que me siento más cómodo de ese lado que el de aceptar todo lo que viene sin cuestionamientos.
Por todos estos motivos, más ciertos aspectos técnicos que me parecen muy molestos de Facebook decidí darme de baja.
No es tan fácil hacerlo, pero existe la posibilidad de solicitar la eliminación completa de una cuenta (no está en la interfase, allí hay sólo una función engañosa para “desactivar la cuenta” que no la elimina. Algo que en cierta forma confirma las intenciones reales de Facebook).
Sin dudas algunas cosas interesantes voy a extrañar. Como dije antes, está bueno para ubicar amigos y saber en qué andan sin tener que estar jodiéndolos (ni que te jodan a vos) por mail o messenger en momentos inoportunos. Tiene algunas funciones interesantes y poder publicar cosas que ves y te gustan en el muro o compartirlas con tus amigos es lindo. Pero las contras pesan más que las cosas a favor, y por eso le digo “chau Facebook”.



No es de paranoico. Uno tiene que tener un cierto control sobre la informacion que comparte. Facebook no es de mi agrado incluso cuando muchos que conozco lo usan, prefiero no formar parte de tal cosa.
Esta clase de “productos” estan orientados a la venta, como decias, mas que a lo social del asunto.
Tener una muestra de nuestra vida OnLine no es necesariamente malo, compartir y contactar con gente con intereses similares o incluso con gente que conoces personalmente pero que por cuestiones de la vida no podes ver todas las veces que quisieras, no es per se malo. En mi caso prefiero tener todo separado, Flickr por un lado, Del.icio.us, Blog, YouTube, y siempre tratando de mantener lo privado privado, y lo publico, bueno, publico.